sábado, 17 de marzo de 2018

PARAJE SANTA ISABEL - PDO DE GRAL ALVEAR

Camino a Santa Isabel no podemos dejar de pensar en todo lo que nos cruzamos a lo largo del día, desde el comienzo mismo, cuando nos encontramos con don Gallo en Micheo y a partir de ahí, poder escuchar la voz de los lugareños, esa que te cuenta la posta, la que no vas a encontrar nunca por internet porque algunos de los lugares ni siquiera figuran en los mapas, pero son significativos... a veces en un paraje no encontras mas que la escuela, y eso es lo que lo define, lo que le da entidad a cada lugar, como en el Chumbiao o en La Paloma... y así sigue nomas la travesía, entre reflexiones y mates.
Después de un montón de kilómetros, por momentos muuuuuy complicados, arenosos, divisamos algo
Un almacén? boliche? casa?  los timbres rurales, los perros, anunciaron rápido a su dueño de los extraños.
Fue así que conocimos a Ricardo, mas conocido como el Pocho, que con mucho gusto nos invitó a pasar al tiempo que nos contaba que era un boliche, antes llamado el almacén de Salinardi. Las sorpresas no se detienen...
Luego de acomodar la vista, desde la gran luz a la penumbra casi que había adentro, no sabes las sensaciones que te da estar ahí, es casi mágico y atemporal... el Pocho nos contaba sobre el paraje, al tiempo que se escuchó un motor y apareció Cristian, su amigo que se iba del pago... los dos nos referían su historia, mientras nuestros ojos no dejaban de recorrer el casi museo que fue armando con el tiempo...
Sillas gastadas y desparejas que invitan a la mesa, para un trago, un truco, un mus. Parada obligatoria después de terminar las labores para la población rural que hay en la zona
Las paredes aun muestran las marcas del agua: en el 2012 fue la ultima inundación de las grandes, donde casi todos los pobladores fueron evacuados. Nos contaba el Pocho que todo era un verdadero mar, donde ya no visibilizas mas los caminos y solo podías transitar a caballo a pesar de los riesgos de perder el rumbo a veces. Paradojicamente, el presente es todo lo contrario, una sequia pocas veces vista. Alguna vez logrará un equilibrio la Naturaleza? si, no me digas nada: nosotros somos parte principal en ese desbaratuje. Y no aprendemos.
Nos fuimos, dejando a los dos amigos en su despedida... nos fuimos sabiendo que algún día vamos a volver a sentarnos en esa mesa para continuar la charla. La escuela está siguiendo derecho, nos indicó el Pocho, y seguimos, pero no estaba nada cerca, sino que hicimos un buen trecho antes de encontrarla!
Mirá lo que es el camino, y así todo, no hubo trayecto que no fuera un grueso manto de arena seca... y allá cerca, la escuela y algo mas... el club capaz? a ver...
El Club Juventud... Juventud Agraria? sólo lo nombran como "El Juventud", sitio social por excelencia donde se hacían grandes bailes a los que llegaban de todos los alrededores. Las orquestas venían hasta acá en tiempos donde no había equipos de audio ni reproductores ¿como harían? digo por lo difícil de los caminos y las enormes distancias: Santa Isabel está a unos ochenta y cinco kms desde Alvear. Sus fiestas eran famosas, cuántos amores habrán nacido allí? cuántas nuevas historias? eso sólo lo saben las voces del pasado... y se sigue usando, que eso es lo bueno!
Llegamos a la Escuela N°2 Gral José de San Martín y ante los ladridos de los perros, salió Paulina, su directora, que generosamente nos invitó a pasar y conocerla en su interior, lista casi para recibir a los chicos en el nuevo año. Te cuento algo: esta escuela es la primera rural del partido y data nada menos que de 1873!! guauuuu... un montón de años, aunque no funcionó aquí desde el principio.
En la Escuela hay una ermita de la Virgen, el espacio religioso en el paraje para su comunidad.
Pese a la invitación de Paulina a tomar unos mates, no podíamos aceptar: cien  kilómetros nos separaban de Tapalqué y se nos venia el fin del día, por eso quedó la palabra de regresar alguna vez y compartir la jornada escolar, y tomar, claro está, esos mates pendientes.
Saliendo de la escuela, a escasa distancia, nos encontramos con el destacamento policial.
Ya menguando la luz decidimos ir directo a Tapalqué, pensábamos en los cien kilómetros y nos resignamos a que lo haríamos con la noche encima, si con suerte los caminos nos dejaran llegar bien: cuando el lugar es desconocido nunca sabes con qué te podes encontrar. La Protegida era nuestro próximo destino, que quedaría pendiente para otro viaje... al menos eso dijimos en ese momento.
Si queres ver mas fotos, hace click aca >>>>  SANTA ISABEL

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